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Tren Interoceánico opera con subsidios de 97% ante baja demanda y fallas de infraestructura

El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec opera con un subsidio público equivalente a 97% de su costo operativo, mientras los ingresos propios aportan apenas 3%, de acuerdo con registros presupuestales y financieros citados en un análisis sobre el desempeño del proyecto.

La obra, administrada por la Secretaría de Marina a través del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, conecta Coatzacoalcos, Veracruz, con Salina Cruz, Oaxaca, y fue planteada como una alternativa para movilizar mercancías entre el Golfo de México y el océano Pacífico. Sin embargo, enfrenta bajos volúmenes de carga, poca demanda de pasajeros y cuestionamientos sobre su infraestructura.

El costo del proyecto aumentó

El costo global del proyecto habría alcanzado 62 mil millones de pesos, frente a una estimación inicial de 20 mil millones. La rehabilitación de la Línea Z comenzó en 2020, con recursos destinados al cambio de rieles y posteriormente a obras complementarias como rompeolas, aduanas, terminales de carga e infraestructura de seguridad.

Entre 2020 y 2024 se asignaron miles de millones de pesos al sistema ferroviario. Tan solo para 2024 se presupuestaron 30 mil 915 millones de pesos, además de 6 mil 566 millones destinados entre 2022 y 2024 a infraestructura complementaria.

Pocos clientes y bajos ingresos

Desde el inicio de sus operaciones comerciales, a finales de 2023, el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec ha movilizado alrededor de 1.1 millones de toneladas de mercancías. En contraste, empresas privadas como Ferromex trasladan más de 60 millones de toneladas en un solo año.

El sistema cuenta con 13 clientes corporativos fijos, entre ellos compañías que utilizan el servicio para transportar cemento, coque y otros insumos industriales. Los ingresos por transporte de carga sumaron 177 millones de pesos entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, mientras que para 2026 se proyectó una captación de 65 millones de pesos.

El servicio de pasajeros también registra una demanda limitada, con un promedio cercano a 5 mil usuarios mensuales en la ruta comercial. En junio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el servicio de pasajeros permanecía suspendido por motivos de seguridad, aunque la operación de carga continuaba.

Recortes presupuestales y accidentes

Ante el lento retorno financiero, el presupuesto asignado al proyecto fue reducido en 2025 de 25 mil 122.9 millones de pesos a 3 mil 828.3 millones, un recorte de 84.7%. Durante 2026 también se modificaron a la baja los recursos previstos, que pasaron de 23 mil 051.6 millones a 4 mil 879.4 millones de pesos al segundo semestre.

Los ajustes han coincidido con dificultades para realizar obras de mantenimiento. El sistema acumula ocho siniestros operativos, incluido el descarrilamiento ocurrido el 28 de diciembre de 2025 entre Nizanda y Chivela, Oaxaca, que dejó 14 personas fallecidas y más de un centenar de lesionadas.

En julio de 2026, un tren de carga volvió a descarrilar en la Línea Z, en el municipio de Asunción Ixtaltepec, sin que se reportaran personas lesionadas. La Secretaría de Marina informó que se realizaría una revisión técnica para determinar las causas del incidente.

Expertos señalan problemas de diseño

Especialistas consultados identifican deficiencias en la planeación, el trazo ferroviario y la integración entre vías, locomotoras y vagones. También señalan que algunas máquinas y unidades tienen entre 20 y 40 años de antigüedad, mientras que el recorrido atraviesa terrenos blandos y arcillosos que pueden requerir nivelaciones constantes.

Entre los problemas técnicos mencionados se encuentran las curvas consecutivas, pendientes variables, radios de curvatura reducidos y transiciones poco adecuadas para los sistemas actuales. Estas condiciones limitan la velocidad y dificultan que el proyecto compita con otras rutas internacionales de transporte de mercancías.

El gobierno federal anunció que analiza modificar el trazo en las zonas de curvas pronunciadas, incluida el área conocida como Las orejas de conejo. La medida busca mejorar la seguridad antes de reanudar el servicio de pasajeros.

Además de la modernización de las vías y los trenes, el proyecto requiere una mayor integración con los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos para elevar su capacidad logística. Sin nuevos clientes, más carga y mantenimiento sostenido, el Tren Interoceánico continuará dependiendo principalmente de recursos públicos.